Teoría del Apego y Angustia de Separación

John Bowlby, psicólogo británico, desarrolla la Teoría del Apego en los años 70 defendiendo la importancia de las experiencias reales de la infancia en el desarrollo de la personalidad, tras observar las consecuencias que la privación materna tenía sobre niños que habían quedado huérfanos tras la Segunda Guerra Mundial. Estos niños mostraban grandes problemas a la hora de relacionarse con los demás y graves déficits afectivos.

Bowlby defiende que el Apego es una necesidad con la que nacemos los seres humanos, una necesidad de contacto, de amar y ser amados, de protección, de cuidado y proximidad afectiva. El Apego nos hace buscar la vinculación con alguna figura de apego, un cuidador o cuidadora que cubra estas necesidades emocionales. Y este Vínculo con la figura o figuras de apego se va formando a base de la repetición de las respuestas que da cada figura de apego a las llamadas del bebé. Si las respuestas son inmediatas, coherentes y sensibles con las necesidades emocionales del bebé, el vínculo será seguro. Es este sentimiento de seguridad lo que va a permitir a nuestr@ bebé comenzar a explorar el entorno y desarrollar sus destrezas y habilidades alejándose de mamá (su figura de apego) y volviendo a ella cuando lo necesite como base segura.

Dentro de la Teoría del Apego, la Angustia de Separación es muy importante, una conducta natural que puede generar en nosotras, como su propio nombre indica, mucha angustia o ansiedad.

Bowlby considera la Angustia (ansiedad) como una reacción a las amenazas de pérdidas y a la inseguridad en las relaciones de apego. Y a menudo, el origen de la angustia no es una amenaza concreta a la supervivencia biológica en sí, sino a la supervivencia psicológica de la persona, a la supervivencia de su propia identidad: si siento que te pierdo, nuestra relación de apego es insegura… llego a creer que no soy nada para ti, que no soy suficiente ni valgo la pena… y esto hace peligrar mi identidad en desarrollo.

La Angustia de Separación es una conducta de apego que se activa para mantener la cercanía de la figura de apego cuando el bebé siente miedo, estrés, dolor… Aparece alrededor de los 6-10 meses, que es cuando nuestr@s pequeñ@s desarrollan la capacidad de percibir la permanencia del objeto, un hito del desarrollo cognitivo gracias al cual comprenden que los objetos y las personas siguen existiendo aunque no los vean. Llega a su pico máximo sobre los 13 meses y está presente hasta los 3-4 años de edad. A partir de los 4-5 años, l@s niñ@s que presentan episodios intensos de angustia de separación podrían estar reaccionando a alguna dificultad en la relación con sus figuras de apego y sería conveniente trabajar en ella.

La Ansiedad de Separación se manifiesta cuando la figura de apego desaparece del campo de visión del bebé, a través del llanto, la protesta, la rabia… No se da en tod@s l@s niñ@s, algun@ con apego seguro puede no llegar a alarmarse, pero en general, nuestr@s pequeñ@s se alarman de forma adaptativa ante la ausencia de su figura de apego, mostrando esta conducta de apego para restablecer el contacto con ella y sentirse, así, segur@s de nuevo. A partir de aquí pueden aparecer temores a estar sol@s, a los extraños y a la oscuridad (la noche suele implicar la separación materna, de manera que la angustia de separación puede intensificarse a la hora de irse a la cama).

En el momento en que surge la capacidad de reconocer la permanencia del objeto, entre los 6 y los 10 meses, cualquier cambio que afecte a la “permanencia del objeto” puede desconcertar a nuestr@ bebé. A esta edad es recomendable no hacer grandes cambios (cambiarse el color del pelo, cortárselo, quitarse o ponerse gafas, dejarse barba o afeitársela, mudarse…) porque l@s bebés pueden asustarse al no reconocer las cualidades que habían interiorizado de nosotr@s o del lugar donde viven. Poco a poco, nuestr@s pequeñ@s van siendo más flexibles hasta que llegan a aceptar los cambios como parte de nosotros y son capaces de seguir reconociéndonos a pesar de ellos. Pero siempre es conveniente informarles, irl@s preparando para el cambio durante un tiempo antes de que éste se produzca.

Esta Angustia de Separación es normal y adaptativa y tenemos que gestionarla desde la calma. Un ejemplo típico de esta conducta de apego es el comienzo de la escuela infantil, cuando dejamos a nuestr@s hij@s llorando desconsolad@s conteniendo nosotras mismas el llanto mientras nos alejamos. Lo ideal en este momento sería un período de adaptación en el que mamá y bebé pudieran pasar tiempo juntos en la escuela junto a la persona que vaya a cuidarl@ allí. De esta manera, transferimos la seguridad que sienten estando con nosotras a la persona del centro educativo, con la que hemos estado jugando y relacionándonos, y al mismo centro educativo, lugar en el que hemos pasado tiempo junt@s. Así le hacemos saber a nuestr@ bebé que puede confiar en esa persona y está a salvo en ese lugar. Dejar a nuestr@ bebé con una persona extraña, en un lugar extraño, aunque sólo sea un par de horas, no es una adaptación adecuada, ya que genera mucho estrés en nuestr@s pequeñ@s, sobre todo si es la primera vez que nos separamos de ell@s.

Qué hacer frente a la Angustia de Separación
  • Debemos SIEMPRE despedirnos de nuestr@ bebé cuando vayamos a irnos y explicarle cuándo vamos a volver, dónde se va a quedar él o ella, con quién, qué va a hacer…
  • Y saludarl@ cuando volvamos con mucho cariño
  • Si es necesario dejar a nuestr@ bebé es fundamental hacerlo con alguien a quien conozca y se sienta vinculad@
  • Intenta estar siempre en el campo de visión de tu peque y si en algún momento no puede verte, puedes cantarle o hablarle desde donde estés para que sepa que estás ahí
  • En esta etapa, cuanto más contacto mejor. Cubrir su necesidad de contacto con intensidad cuando estéis juntos va a hacer más fácil la separación (llevarl@ en una mochila puede ser una opción)
  • Mucha paciencia y sensibilidad hacia las reacciones de tu hij@, acudiendo inmediatamente a sus llamadas y manteniendo el contacto visual con él/ella todo lo posible
  • Mantener o crear rutinas diarias ayudará a tu peque a sentirse segur@. La estabilidad del ambiente familiar es muy importante para el desarrollo de esta capacidad de permanencia del objeto y para la confianza en la seguridad de vuestro vínculo
  • Por la noche tratar de dormir cerca de él o de ella. Las noches en esta etapa son muy duras porque suelen producirse más despertares nocturnos, de manera que no dudes en meterl@ de nuevo en tu cama (si ya l@ habías llevado a su habitación): dormir junt@s satisface las necesidades de pecho y de contacto y te permitirá dormir lo suficiente para poder funcionar al día siguiente
Qué NO hacer frente a la Angustia de Separación
  • Tratar de evitar esta angustia de separación no separándonos nunca de nuestr@ peque –> Esto ocasiona que el niño o la niña llegue a los 3-4 años sin haber tenido la oportunidad de gestionar el trabajo psíquico y emocional de procesar la ausencia, lo cual puede llegar a desembocar en un apego evitativo, en crisis muy intensas de angustia, en desconexión de la propia emoción, problemas a la hora de explorar el ambiente y desarrollar sus capacidades y habilidades, perturbaciones del pensamiento y la capacidad reflexiva…

Si tienes dudas sobre cómo manejar esta Angustia de Separación, te está resultando complicado manejar determinadas situaciones o sientes que tu peque presenta alguna dificultad en esta etapa, no dudes en contactar conmigo para poder valorar cómo resolver la situación.

Teoría del Apego y Angustia de Separación

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